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Ángel
Manuel Rodríguez
¿Es
posible que se salven los que jamás oyeron hablar de Jesús?
Los cristianos han respondido esta
pregunta de diversas maneras. Presentaré aquí algunos pensamientos que me han
ayudado a alcanzar mis propias conclusiones, examinar algunas evidencias
bíblicas y efectuar algunas declaraciones de naturaleza teológica.
1. La salvación por medio de Cristo y la misión: Algunos cristianos niegan que pueda
haber salvación aparte del conocimiento de Cristo. Esto podría denominarse “la
respuesta exclusivista”. Algunos pasajes bíblicos parecen apoyar esta postura.
Por ejemplo, Jesús dijo: “Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti,
el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado” (Juan 17:3).
Pedro reafirmó esta convicción: “En ningún otro hay salvación” (Hech. 4:12). En efecto, la comisión evangélica requiere que
el conocimiento de la salvación por medio de Cristo sea proclamado a cada
persona (Mat. 28:18-20; Apoc.
14:6-12). La salvación requiere que tengamos fe en Jesús (Rom. 1:16; 10:9; Hech. 16:30-34). La muerte salvífica de
Jesús y la afirmación exclusiva de que solo en él hay salvación es el
fundamento mismo de la misión de la iglesia. Es eso lo que el Señor nos ordenó
que hiciéramos y nosotros, en humilde sumisión a él, le obedecemos al cumplir
con la misión.
2. Nuestra
misión sigue siendo la misión de Dios: Otro aspecto de la pregunta es el
siguiente: La misión no se originó en la iglesia sino con Dios, y sigue siendo
suya. Él la inició al enviar a su Hijo para salvarnos (Juan 3:16). Cada aspecto
del ministerio terrenal de Jesús fue un cumplimiento de la misión salvífica de
Dios para la raza humana. Al final de su ministerio, Jesús le dijo al Padre que
había completado “la obra que me diste que hiciera” (Juan 17:4).
El
Espíritu participa personalmente en la misión divina. Jesús fue lleno del
Espíritu Santo en cumplimiento de su misión (Isa. 11:1-5; Mat. 3:16, 17). La iglesia misma fue capacitada por el Espíritu para cumplir su misión
(Hech. 1:8). La profunda conexión entre la iglesia y
el Espíritu indica que, si bien la iglesia fue traída a la existencia para la
misión, la misión pertenece a Dios. Está siendo cumplida por el Espíritu por
medio de la iglesia. En presencia de los creyentes, el Espíritu, de acuerdo con
los designios divinos, los utiliza para cumplir la misión de Dios.
3. La
misión y el Espíritu: ¿Qué puede hacer Dios en ausencia de
creyentes cristianos? Creo que el Espíritu sigue siendo responsable del
cumplimiento de la misión. Cuando la expresión visible del pueblo de Dios no se
halla disponible en una zona determinada del mundo, ya sea por razones
políticas, religiosas o lo que fuere, la misión salvífica de Dios al mundo no
se ve desactivada. Dios “quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al
conocimiento de la verdad” (1 Tim. 2:4). Un buen
ejemplo de ello se halla en la experiencia de Cornelio, un gentil que temía a
Dios pero que no tenía ningún cristiano que le enseñara. En esa situación, el
Señor le habló directamente a él en visión y lo guió hacia Pedro (Hech. 10:1-10). Dios no ha quedado sin testigos entre las
naciones que viven en tinieblas espirituales. En ocasiones ha levantado
profetas entre ellos y la luz divina los ha alcanzado (Núm. 24:2). Jesús, por
medio del Espíritu, sigue siendo “la luz verdadera que alumbra a todo hombre”
(Juan 1:9). Esto indica que los no cristianos que no tienen contacto con el
pueblo de Dios, al ser tocados por el Espíritu, anhelan sinceramente algo mejor
(Sant. 1:17). Entonces experimentan el poder
salvífico de Dios en la mente y el carácter. Podría ser que sus conocimientos
sean extremadamente limitados, pero han sido transformados por su gracia y sin
saberlo llegan a ser hijos de Dios por medio de Jesús. El Espíritu implantó la
gracia de Cristo en sus corazones y sin saber de Jesús han sido bendecidos por
su gracia salvífica.
Esta
obra del Espíritu no otorga legitimidad a las religiones no cristianas o
permite el pluralismo religioso. Por supuesto, en su obra el Espíritu puede
utilizar fragmentos de la verdad que pueden estar presentes en otras
religiones, pero no se halla limitado por esos
elementos. La gracia es impartida directamente por Cristo por medio de su
Espíritu. La obra del Espíritu tampoco torna irrelevante la testificación. Por
el contrario, la obra del Espíritu Santo prepara el camino para que la iglesia
cumpla su misión de manera
más efectiva.
04/09
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