Ángel
Manuel Rodríguez
¿Es verdad que algunos científicos y teólogos adventistas
ya no creen que Dios creó el mundo en seis días literales?
La respuesta simple es: “Sí, es
verdad”. En su carta usted también me pregunta a qué se debe esto. No puedo
entrar en todos los detalles, pero le daré algunas de las principales razones
de semejante postura. Permítame aclarar que el número de teólogos adventistas
que adoptaron algún tipo de modelo evolucionista es muy reducido. Sospecho que
lo mismo se aplica a los científicos. Entre los teólogos el tema fundamental se
relaciona con la metodología apropiada para interpretar la Biblia. Su lectura
de Génesis 1-11 se basa en una comprensión particular de la revelación e
inspiración.
1. Revelación e inspiración: Los adventistas creemos que la
Biblia es su propio intérprete. Esto se basa en la convicción de que en último
término su autor es Dios; que como hay un Autor, el mensaje de la Biblia posee
una unidad fundamental; y que un pasaje tiene que ser interpretado en su
sentido literal a menos que el contexto señale lo contrario. Los que promueven
alguna forma de evolucionismo dentro de la iglesia han rechazado o cuestionado
la mayoría de estos principios. En lo que respecta a la revelación e
inspiración enfatizan la inspiración del pensamiento (que Dios solo revela
pensamientos e ideas a los profetas). Esta postura llevada al extremo, limita
la autoridad de la Biblia. En relación con Génesis 1 y 2, para ellos esto
significa que Dios no reveló al escritor bíblico cómo creó. Para ellos la
pregunta es: ¿Qué idea o pensamiento reveló Dios al profeta? La respuesta que
dan: Dios les reveló que él era el Creador. Como el texto, dicen, no define cómo
creó, la respuesta a esta pregunta podría ser la evolución. En lugar de
permitir que la Biblia se interprete a sí misma (que en este caso significa que
Dios es el Creador porque creó todo en seis días), concluyen arbitrariamente
que no se responde al cómo. Uno podría sugerir inclusive que en primer término
aceptan la evolución y luego reinterpretan el texto para que coincida con sus
conclusiones previas.
2. Presuposiciones adicionadas al
texto: Esos
teólogos hacen uso de materiales no bíblicos para determinar el
significado del texto bíblico.
Sostienen que la narrativa de la
creación bíblica no debería ser interpretada de manera literal porque este tipo
de literatura era común en el
Antiguo
Cercano Oriente, donde se la utilizaba para transmitir la idea de que un Dios
particular era el creador supremo. Se aplica entonces ese argumento a Génesis 1
y 2. Pero las narrativas de la creación del Antiguo Cercano Oriente no
describen a un dios particular que crea todas las cosas. En efecto, los
estudiosos consideran que una de las más largas de esas narrativas es un relato
de propaganda que buscaba justificar el papel supremo de un dios sobre los
otros, y no una narrativa de la creación.
Asimismo, Génesis 1 y 2 es único en
su género. Ninguno de los textos de la antigüedad se le aproxima en términos de
estilo, organización y profundidad teológica. En Génesis parece haber un
testigo que describe lo que vio. Esta singularidad lo coloca en una categoría
diferente, la categoría de la revelación bíblica. Algunos de estos
investigadores han llegado a la conclusión de que la fuerza explicativa de la
evolución natural es suficiente para establecer su confiabilidad. Se usa
entonces a la “ciencia” para definir la teología y la doctrina cristianas.
3. Su preocupación: El espacio no me permite decir más
sobre la tragedia de los adventistas evolucionistas. Pero quiero ocuparme de la
preocupación que usted expresa respecto de qué hacer como padre adventista ante
esta situación. Concuerdo en que es terrible que docentes de nuestros colegios
y universidades sostengan y apoyen la idea de que la evolución natural es la
mejor alternativa para comprender los orígenes. Estas personas no solo violan
el significado del texto bíblico, sino también la confianza que la iglesia
colocó en ellos al llamarlos a enseñar a nuestros jóvenes.
La verdad, tiene pocas alternativas.
Recuerde, usted está pagando para que sus hijos reciban una educación
adventista; y si la institución no la está brindando, tiene que tomar una
decisión. Le sugiero que visite nuestras instituciones y hable con los docentes
respecto de sus posturas sobre la evolución natural y su interpretación de
Génesis 1 y 2. Si no queda tranquilo con las respuestas, disuada a su hijo/a de
asistir a esa institución. La mayoría de los docentes de otras instituciones
adventistas creen en lo que dice la Biblia. Usted también podría informar a la administración
de la institución sobre sus hallazgos.
7/09
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