Ángel
Manuel Rodríguez
En algunas de nuestras iglesias,
a los niños
que no son bautizados se les permite participar en las
ceremonias del lavamiento de pies y la Santa Cena. Esta
práctica ¿está apoyada
por la Biblia?
Si está pidiendo un pasaje bíblico que
clarifique sin ambigüedades su preocupación,
la respuesta es no. Muchas preguntas teológicas
solo pueden ser correctamente abordadas al examinar principios
bíblicos que se les aplican, o por medio de un
estudio de las enseñanzas bíblicas acerca
de un tema en particular. Su pregunta requiere la última
aproximación.
1.
Las ceremonias presuponen el bautismo: Como
sabe, el bautismo simboliza que hemos roto con una vida
de pecado, hemos confesado públicamente a Cristo
como Señor y Salvador, y nos hemos unido a la
comunidad de creyentes como el cuerpo de Cristo. El
servicio del lavamiento de pies asume que hemos experimentado
el lavamiento completo del cuerpo en el bautismo (Juan
13:10; ver Heb. 10:22). De acuerdo con Pablo, los que
participan de la Santa Cena son miembros del cuerpo
de Cristo, la comunidad del nuevo pacto: "Hay un solo
pan del cual participamos todos; por eso, aunque somos
muchos, formamos un solo cuerpo" (1 Cor. 10:17, NVI;
ver 11:25). Es la comunidad de la fe, los que ya han
experimentado el poder salvador de la sangre de Cristo,
que ahora se reúne para partir el pan y beber
el vino de la comunión con el Señor resucitado.
Los adventistas practicamos la comunión abierta:
todos los que han comprometido su vida al Salvador,
independientemente de su filiación eclesiástica,
pueden participar cuando están de visita durante
la celebración de las ceremonias.
Dado que las ceremonias son celebradas por la comunidad
de creyentes, su celebración no debería
ser simplemente definida como una ceremonia familiar.
La Pascua era básicamente un rito familiar, pero
la Santa Cena es una celebración familiar solo
en el sentido de que la iglesia, como la familia de Dios,
se reúne en obediencia al Señor para participar
de los emblemas de su muerte sacrificial.
2. Las ceremonias presuponen una
comprensión de su significado
simbólico. La frase "Haced esto en memoria de mí"
(Luc. 22:19) es integral a la celebración de las ceremonias y requiere
una clara comprensión de la muerte de Cristo (1 Cor. 11:24, 25). Los
símbolos
señalan el cuerpo partido y la sangre derramada de Cristo como nuestro único
medio de expiación. A través de ellos, conmemoramos y refrescamos
en nuestra mente el glorioso acto redentor de Dios en Cristo. Las ceremonias
también expresan nuestra constante necesidad de la gracia purificadora
del Señor durante nuestro caminar posbautismal con él. Finalmente,
señalan la celebración futura de la Cena con el Señor,
en su Reino de gloria. La esperanza del advenimiento es encarnada en las ceremonias
y es mantenida viva en nuestro interior cuando participamos de ellas. Los que
participan de estos ritos sagrados deberían tener una clara comprensión
de su mensaje salvador.
3. Aspectos prácticos de la celebración de las ceremonias. Los
padres y los líderes de la iglesia son responsables de instruir a los
niños acerca de la importancia y la santidad de las ceremonias. Los
niños que hayan captado el significado del poder salvador de la muerte
de Cristo están listos, no solo para participar de las ceremonias, sino
también para ser bautizados. En otras palabras, en lugar de permitirles
participar de las ceremonias antes de ser bautizados, (bautícenlos!
Que se unan con nosotros a la mesa del Señor. Esto requiere un nivel
de madurez cronológica y espiritual que permita a los niños tomar
una decisión adecuada, bajo la guía de sus padres. Los niños
generalmente quieren hacer lo que ven que hacen sus padres, aun cuando no estén
listos para hacerlo por sí mismos. Deberíamos enseñarles
que la gratificación instantánea no siempre es correcta; algunas
veces, es mejor esperar. La espera podría ser una lección maravillosa
en su crecimiento emocional, la formación del carácter y la expectación
espiritual.
Luego de haber dicho esto, aconsejo a padres y líderes
eclesiásticos que hagan de la celebración
de las ceremonias un evento significativo para los niños,
mientras esperan el momento en que se puedan unir completamente
a esta celebración. Por ejemplo, en los lugares
en que se consiguen fácilmente uvas, se podría
dar varios granos a los niños en el momento en
que es servido el jugo a sus padres. Háganlos sentir
bienvenidos en este servicio sagrado a medida que crecen
en su comprensión de su significado y estén
listos para participar en él.